Este instrumento, impulsado por València Innovation Capital, ha recibido 75 solicitudes, ha facilitado la puesta en marcha de 48 proyectos, ha puesto a disposición del ecosistema más de 150 recursos urbanos, y ha autorizado el 98 % de los proyectos presentados
La iniciativa ha hecho de la ciudad un laboratorio vivo para probar soluciones innovadoras en entornos reales
También se ha reforzado la colaboración entre empresas, universidades, centros tecnológicos y administración para acelerar la llegada de la innovación al mercado y mejorar los servicios públicos
La concejala Paula Llobet ha subrayado: “el Sandbox Urbano ha hecho realidad el derecho a innovar”
Más de 170 ciudades y territorios han conocido el modelo valenciano de experimentación urbana, que ya se ha convertido en una referencia internacional en innovación pública.
El Ayuntamiento de València celebra el segundo aniversario del Sandbox Urbano, una iniciativa pionera que ha consolidado a la ciudad como referente europeo en experimentación urbana y que ha permitido poner en marcha cerca de 50 proyectos innovadores en ámbitos como la sostenibilidad, la movilidad, la digitalización, la salud, la cultura o la seguridad. Durante estos dos primeros años, el Sandbox ha recibido 75 solicitudes de acceso, ha autorizado el 98 % de los proyectos presentados y ha facilitado el desarrollo de 48 pilotos, 9 de ellos ya finalizados.
La experiencia acumulada refleja la consolidación de una herramienta estratégica de la iniciativa València Innovation Capital, concebida para que empresas, universidades, institutos tecnológicos y administraciones puedan probar soluciones innovadoras en condiciones reales, utilizando la propia ciudad como entorno de validación. València ha
puesto a disposición del ecosistema más de 150 recursos urbanos, entre espacios, infraestructuras, eventos y plataformas de datos, convirtiendo la innovación en una capacidad compartida de ciudad.
Además, el Sandbox ha reunido a 48 entidades participantes, de las que 36 son empresas, 7 institutos tecnológicos, 3 organismos del sector público y 2 universidades. Una de cada cuatro iniciativas se desarrolla en colaboración entre varias organizaciones, lo que evidencia la fortaleza de un modelo basado en la cooperación entre administración, conocimiento científico, tejido empresarial y ciudadanía.
Derecho a usar la ciudad para innovar
La concejala de Innovación, Paula Llobet, ha destacado que estos dos años “demuestran que la innovación es mucho más efectiva cuando se abre a la ciudad y se desarrolla junto a quienes conocen sus necesidades reales. El Sandbox Urbano ha hecho realidad el derecho a innovar en València, eliminando barreras y facilitando que empresas, universidades y centros tecnológicos puedan validar soluciones con impacto directo en la ciudadanía. Es un nuevo derecho para el ecosistema innovador español y europeo: el derecho a usar la ciudad para innovar”.
Llobet ha subrayado: “se ha consolidado como un espacio de referencia para acelerar el desarrollo de soluciones tecnológicas con impacto positivo en la ciudad, sus servicios públicos y la calidad de vida de la ciudadanía. Hemos convertido València en un laboratorio vivo de referencia en Europa. No solo estamos atrayendo talento, proyectos e inversión, sino que estamos generando conocimiento útil para mejorar los servicios públicos y responder a los grandes retos urbanos de nuestro tiempo, desde la sostenibilidad y el clima hasta la movilidad, la seguridad o la digitalización”.
Un ecosistema para acelerar la innovación
El servicio de Innovación del Ayuntamiento de València ha elaborado una memoria de este periodo bianual, en la que observamos que durante estos dos años, los ámbitos con mayor actividad han sido el medio ambiente y la bioeconomía, que concentran el 26,5 % de los proyectos, seguidos por cultura, creatividad e inclusión social (18,4 %), digitalización y telecomunicaciones (16,3 %), energía y movilidad (14,3 %) y seguridad para la sociedad (14,3 %).
Las tecnologías más presentes han sido la sensórica, los algoritmos, el internet de las cosas, la inteligencia artificial, las plataformas digitales y la robótica.
Una administración aliada de la innovación
La memoria bienal recoge también el importante esfuerzo realizado por la administración municipal para facilitar la experimentación. En este periodo se han desarrollado más de 152 acciones de apoyo al ecosistema, el 62 % de las resoluciones se han tramitado en menos de tres meses y el tiempo medio de respuesta se ha situado en 90 días, por debajo del máximo previsto en la ordenanza reguladora.
Asimismo, la relación de recursos urbanos disponibles ha crecido más de un 40 %, incorporando nuevos espacios e infraestructuras a propuesta del propio ecosistema innovador y reforzando el papel del Ayuntamiento como facilitador de la innovación urbana.
Impacto real y aprendizaje para la ciudad
Los resultados obtenidos muestran que la experimentación genera valor tanto para las entidades participantes como para la ciudad. El paso por el Sandbox ha permitido al ecosistema innovador avanzar 11 niveles acumulados de madurez tecnológica (TRL), alcanzar una valoración media de utilidad de 7,75 sobre 10 y registrar una satisfacción de 8 sobre 10 entre las entidades participantes. Además, una de cada cuatro innovaciones finalizadas ya ha llegado al mercado.
La experiencia también ha convertido al Sandbox en una herramienta de aprendizaje normativo. Durante estos dos años se han identificado ocho ámbitos de mejora jurídica y regulatoria relacionados con cuestiones como la movilidad autónoma, la gestión del espacio público, el uso de datos o la experimentación en entornos patrimoniales, contribuyendo a adaptar los marcos normativos a los desafíos de la innovación urbana.
En paralelo, el modelo valenciano ha despertado interés dentro y fuera de España, compartiendo conocimiento con más de 170 ciudades y territorios y generando más de 465 impactos en medios de comunicación y más de 210 publicaciones en redes sociales.